¿Y si dar tanto premio no fuera del todo positivo?

Hace tiempo me ronda por la cabeza este post. Maduro la idea de como explicarme, sin ser mal interpretado, para que reflexionemos sobre el efecto que causa en los perros la utilización de premios de comida (trozos de salchicha, por ejemplo) de manera exagerada, ya sea para enseñar la llamada, habituarlo a nuevos ambientes, vencer miedos, fijar la atención en el guia o premiar órdenes como sentado o tumbado.

En los últimios años se está imponiendo este “adiestramiento en positivo” que resulta, no cabe duda, amable, comercial y políticamente correcto. Reconoceras a los seguidores de esta idea porque llevan colgando en la cintura una pequeña bolsa llenas de salchichas para ir premiando al perro.

No creas que el debate sobre si esta es la mejor forma de educar se ciñe al mundo del perro. En este artículo puedes comprobar que es un tema que también se trata en educación infantil.

Pero ¿tratar de controlar la conducta del perro a través de premios podría tener un lado oscuro?.

En primero lugar hablemos de la motivación. En general podríamos decir que hay dos tipos de motivación; la interna y la externa. La primera sería aquella que viene de dentro. Por ejemplo, a un perro le puede gustar correr y hacerlo sin necesidad de ningún premio que lo refuerce. Sin entrar en detalles, la motivación que el perro muestra cuando pastorea también tendría este origen interno (aunque provenga de un instinto), no siendo necesario reforzar al perro con premios, pues la actividad en si misma es el refuerzo.

La motivación externa (extrínsica) seria aquella que viene de fuera del organismo. Por ejemplo, cuando el perro se sienta para conseguir un trozo de salchicha.

El problema es que la motivación externa puede acabar con la motivación interna. Experencialmente creo que todos lo hemos comprobado. ¿Quien no tiene un hoby de esos que practica por gusto por muchos inconvenientes que le acompañen?. Yo hago cientos de kilómetros encantado de la vida para presentar un perro en concurso (de pastoreo) y puede que me vuelva con el perro eliminado en un minuto pero deseando que llegue el próximo concurso para volver a intentarlo. La afición me cuesta tiempo y dinero. Esfuerzo no, porque lo hago con mucho gusto (motivación interna). Ahora supongamos que alguien me ofreciera 500 euros por cada concurso al que fuera (motivación externa). En principio me parecería genial (“encima de hacer lo que me gusta me pagan por ello”).  Pero los estudios confirman que si se mantiene este premio externo el tiempo suficiente dejarán de interesarme los concursos por el disfrute (motivación interna) y empezarán a interesarme más por el dinero que gano (motivación externa). Si un día dejan de darme los 500 euros es muy probable que deje de ir a los concursos o que vaya con menos ganas. ¿Que ha pasado?. Una motivación interna me la han trasformado en externa y al desaparecer el refuerzo me quedé sin motivación.

En principio podríamos pensar que esto no tiene por qué ser un problema. Bastará con mantener el refuerzo y tendremos controlada la conducta del perro. ¿no?. Ocurre que la motivación externa es más inestable que la interna y puede agotarse. El perro puede habituarse al refuerzo y dejar de responder, con lo que tendremos que incrementar el incentivo, manejar su expectativa o premiar de forma variable (unas veces si y otras no) para incrementar el valor del refuerzo. En cualquier caso necesitaremos mantener un programa de reforzamiento adecuado para que el perro siga emitiendo la conducta deseada.

Otro problema es que los premios generan dependencia hacia el propio refuerzo y hacia su proveedor. En los testajes de instinto para Border Collie que realizo una vez al mes en el club de pastoreo es muy frecuente que lleguen perros totalmente dependientes de sus dueños que, aunque hay ovejas y estímulos nuevos, no son capaces de separarse de sus dueños, dejar de mirarlos y esperar sus indicaciones. No superan el testaje, pero no es por falta de instinto (no sabemos si lo tienen) es por falta de iniciativa y exceso de dependencia (los dueños, a base de premios o de decirle continuamente lo que tiene que hacer, se erigen en “centro del universo” para el animal).

Los premios también pueden “anclar” al perro a determinados comportamientos. Si algunos en concreto le reportan refuerzos tenderá a repetirlos, pero, ¿por qué debería intentar otros?. Esto dificulta nuevos aprendizajes. Volviendo a esos perros que se sienten “perdidos” en los días de testaje de instinto. Estamos esperando de ellos comportamientos nuevos (mirar las ovejas, seguirlas, rodearlas…..) que denoten el supuesto instinto que llevan dentro pero, ante la duda, son incapaces de salir de esas conductas que normalmente le son reforzadas (sentarse junto al dueño, traerle un palo….etc).

Por otro lado el premio motiva y activa, pero desvía la atención del aprendizaje. Como dice el artículo mencionado; “con los premios ven la cima de la montaña y suben mirando hacia ella y pierden la perspectiva sobre el camino de subida y su experiencia interna”. Tratamos de que los perros no se asusten, no tengan malas experiencias, no se fijen en determinados estímulos que podrían distraerles…….fijamos la atención del perro en su premio y acaban por no aprender a asustarse y superarlo, a percibir el entorno y a adaptarse a él.

Para colmo, tampoco el premio me dará un control del perro en situaciones autoreforzadas. Un podenco que persigue un conejo no podrá ser convencido de que lo deje de hacer a cambio de un trozo de salchicha.

Entonces, ¿es mejor no utilizar premios?. En absoluto digo eso. Las salchichas vienen muy bien para incentivar una meta (por ejemplo, animar a un cachorro a que baje unas escaleras) o para enseñar nuevas acciones (por ejemplo, el sentado……aunque sin alargar mucho la fase con salchicha y pasando pronto al premio social en forma de alagos y caricias). Lo que digo es que no hay que abusar y que si el comportamiento de nuestro perro depende de la presencia de un premio será señal de que no hemos hecho un buen trabajo.

Tampoco hay que ceñir el refuerzo al uso de salchichas, por muy cómodo que estas sean. El premio social (felicitar al perro) es un motor importantísimo para mantener comportamientos que el perro ya conoce. También premiar con actividades favoritas (principio de Premack) es algo de lo que soy ferviente seguidor y que activa la motivación interna (por ejemplo: si a tu perro le encanta el agua acercate a ella con correa de 10 metros…..antes de dejarle entrar en el agua lo llamas y si no acude tiras de él…..cuando haya venido le sueltas y le dejas que se bañe, así reforzaras la llamada con el baño). Las pelotas y rodillos pueden ser buenos reforzadores para algunos trabajos (también los utilizo con los perros detectores), aunque ya hemos hablado de sus “riesgos

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