¿Tiene tu perro claro lo que esperas de él?

Como vengo diciendo en mis post, abogo por una educación «natural» en la que el perro aprende a través de sus experiencias. Esto no quiere decir que yo no trate de controlar el tipo de experiencia y sus resultados para que la percepción que hace el perro de la misma sea la que a mi me conviene.

Pero antes de tratar de proporcionar experiencias adecuadas yo tengo que tener muy claros mis objetivos y como desearía que fuera el comportamiento del perro en el futuro. 

Por ejemplo: a mi me gusta mucho llevar los perros al campo. Suelo pasear con 3 o 4 perros….a veces más. Me gusta que vayan sueltos pero no me gusta tener que estar pendiente de si el perro molesta a alguien. Por este motivo tengo claro desde que son cachorros que «no quiero que se acerquen a la gente» porque aunque algunas personas no se molestan otras pueden protestar. Es mi responsabilidad que el perro no moleste y no quiero estar todo el tiempo llamando al perro o pendiente de él.  Para conseguir este objetivo tengo que procurar que mis perros vean a las otras personas como un estímulo neutro (un estímulo que ni nos va ni nos viene). Si tengo este objetivo, ¿será bueno dejar que el cachorro juegue con desconocidos?, ¿será bueno que a mi cachorro le den chuches otras personas?……pues para lograr mi objetivo no será deseable que pase eso. Pero tampoco sería bueno que el perro tuviese miedo de los desconocidos……porque un perro con miedo es fácil que ladre a la gente o cosas peores. Por lo tanto, ya tengo claro mi objetivo: las personas desconocidas en la calle ni nos van ni nos vienen. Ahora tengo que procurar que las experiencias del perro le vayan llevando a esa conclusión.

Uso mucho la correa de 10 metros cuando estoy educando a un cachorro. Puedo llevar al perro al campo (un campo algo concurrido) y dejar que pasee con su correa arrastrando. Cunado nos cruzamos con gente simplemente piso la correa hasta que pasan y luego sigo mi camino. No digo nada al perro (por su puesto, no regaño ni meto ningún tipo de emoción en la experiencia). Mi aptitud de indiferencia (y la de los otros perros adultos que me acompañen) irán indicando al cachorro cual es el comportamiento acertado en nuestra «manada». Los perros son animales sociales a los que les encanta sentirse miembros eficaces de un grupo social. Esto juega a nuestro favor.

Desde luego, si se da el caso, si el desconocido reclama al cachorro le pediré que no lo haga. En la fase de cachorro el perro está formando su personalidad y sus esquemas de comportamiento. Cuando son adultos no me importa si alguien les llama y les da unas carantoñas. De hecho, mis perros son muy cariñosos, pero no toman la iniciativa para saludar.

Sé que mis ideas sobre educación canina no son muy comunes  y que la mayoría de adiestradores te aconsejará dar experiencias positivas al perro con desconocidos, lo que implicará dejar que todo el mundo acaricie al perro o reparta chuches. Si tu objetivo es tener a un perro muy sociable puedo entender el planteamiento (por ejemplo, para perros de terapia), pero te diré que con un Border Collie tendrás que tener cuidado con no sobreexcitar y provocar comportamiento nerviosos y descontrolados. Volvemos a lo mismo, cada uno debe tener claros sus objetivos y procurar al perro las experiencias que lleven a alcanzarlos

En próximos post hablaremos de la socialización del Border Collie, porque es un tema muy importante.

Juan Carlos

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