¿Por qué nos gustan los perros?

Supongo que cada persona respondería de una manera distinta a esta pregunta: porque son cariñosos, porque son leales, porque son bonitos, porque hacen compañía, porque son juguetones….

He leido por ahí razones evolutivas. Según las mismas, miles de años de colaboración entre hombre y perro serían la razón por la que los niños nacen con una predisposición genética para amar a los perros y, a su vez, estos también nacerían con esa tendencia ancestral a venerarnos. No sé si será cierto, pero la teoría es bonita.

En mi caso me gustan los perros porque los admiro: su fuerza, su rapidez, su felicidad, su naturalidad, su claridad, su olfato, su predisposición, su sencillez, su pasión por la vida. Me encanta observarlos, tratar de entenderlos sin interferir demasiado e intentar comunicarme y formar equipo con ellos.

Me costó varios años entender que no todas las personas aman a los perros por la misma razón y que esto es primordial a la hora de dar consejos o pautas sobre educación canina.

Te pondré algún ejemplo. Si alguien que tiene un podenco me viene con problemas de conducta (“perro desobediente, se me escapa tras los conejos y no vuelve en horas”….por ejemplo) mis primeras preguntas tratarán de conocer el tipo de vida y relación que mantiene ese perro con su dueño. Preguntaré sobre la razón por la que esa persona tiene un podenco, por sus rutinas juntos, por la comprensión que tiene la persona sobre los instintos del perro y por si hace algún esfuerzo por satisfacer estos instintos de un modo controlado.

Según mi punto de vista, lo que más feliz puede hacer a un podenco es perseguir conejos (y cazarlos….si puede). Si yo mismo tuviera un podenco me buscaría el modo de satisfaccer ese instinto, tanto por el perro como por el placer que me produciría a mi observarlo cazar o perseguir conejos. Incluso pagaría de buen grado la acción de caza de un coto  para darme ese gustazo (no me gusta cazar, pero me encanta como lo hacen los perros).

Si la persona que tengo delante, como sucede normalmente, tiene el podenco porque lo recogió de una perrera y además viene con una historia tristísima que contar (“lo encontraron atado y abandonado por desaprensivos cazadores…..”), a estas alturas de conversación ya sé que probablemente le gusten los perros porque le despiertan un instinto maternal y le encanta protegerlos y darles amor y cariño. A cambio esperan gratitud y amor por parte del animal.

Unas pautas en las que dejamos en segundo plano la relación afectiva (lo mimamos menos), subimos un punto la exigencia hacia el animal (alguna restricción de paso en casa, entreno de llamada con correa larga…..por ejemplo) y buscamos el modo de satisfacer el instinto del perro (buscamos un lugar seguro donde dar rienda suelta a su instinto natural) no sería de gran ayuda para la persona de la que estamos hablando aquí, aunque sea lo que yo haria si pensamos estrictamente en la felicidad del animal.

El reto del profesional será dar consejos y pautas asumibles para el interesado y concordantes con la razón por la que esta persona comparte su vida con un perro y que, a la vez, minimicen la frustración del perro por no poder desarrollar su instinto.

En este blog puedes encontrar consejos sobre educación canina, pero ten en cuenta que todos ellos están sesgado por le modo en que yo entiendo al perro. Si tuviera galgos perseguirían liebres o prefiero no tenerlos, si tuviera un terranova le llevaría a nadar, si tuviera un sabueso trabajaría el rastro……como tengo Border Collie hago pastoreo y mis mastines cuidan las ovejas, porque a mi me enamora el perro por su función.

No quiere esto decir que esté contra el perro como animal de compañía. Me parece una más de sus funciones y que la cumple a las mil maravillas……pero, sea cual sea tu perro, deberás tener en cuenta su naturaleza e instintos si quieres comprenderlo realmente y, en la medida de lo posible, procurar que los utilice y desarrolle.

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