Perros exigentes

¿Puede ser nuestro perro un tirano manipulador?.…Pues a juzgar por la cantidad de perros que consiguen lo que quieren a base de ladridos y malos modos podríamos decir que sí.

Este problema no es exclusivo de los Border Collie, pero si muy frecuente en la raza. Creo que se debe a la capacidad de este perro para aprender (en este caso, aprender lo malo). Muchos dueños de un Border no pueden parar en mitad de un paseo a charlar con un amigo porque el perro se pone a ladrar (si….con ese ladrido agudo y un punto histérico) exigiendo que el paseo continue, tampoco podrán sentarse tranquilamente en una terraza o dejar el perro atado un momento porque protestará y “exigirá” ser liberado inmediatamente o que alguien de la familia se quede con él dándole caricias para “calmarlo”. En los testajes de instinto mensuales que hacemos en el club no suele faltar ese perro que todo el tiempo ladra. La mayoría de las veces ni siquiera el perro sabe que es lo que quiere, simplemente protesta por estar sujeto con la correa y pide libertad de acción  para perseguir ovejas, correr por la finca o provocar a otros perros….La situación suele ser molesta para todos y embarazosa para los dueños.

Este tipo de conducta nada tiene que ver con la “dominancia” de un perro que quiere “imponerse” (como puede leerse por ahí) y si con el aprendizaje de estrategias o esquemas de comportamiento que han tenido éxito en el pasado y que el perro aplica sistemáticamente en cada situación que frustra sus deseos.

¿Se puede corregir este comportamiento?, ¿Como lo hago?. En realidad, como casi siempre, vamos tarde cuando tenemos que “corregir”. Es síntoma inequívoco de que no hemos prevenido o hecho las cosas bien desde el principio. Por este tipo de cosas suelo decir que con los cachorros no es importante enseñarle a sentarse o tumbarse y que si es importante el tipo de personalidad que va adquiriendo. Los cachorros tenderán a buscar la mejor manera de conseguir sus objetivos (sean los que fueren) y si ladrar funciona eso se irá fijando. Simplemente siendo conscientes de este hecho y no cediendo a esas demandas conseguiremos que la conducta no se establezca. Además, yo aconsejo provocar situaciones que enseñen al cachorro a soportar la frustración. Un dia de picnic en familia en el que dejemos atado el perro a un arbol cercano mientras comemos puede ser un gran ejercicio para el cachorro. Casi seguro que protestará, pero al cabo de unos minutos se resignará y se tumbará a esperar. Ignorando al perro en todo momento durante sus protestas, cuando terminemos de comer y el perro esté tranquilo iremos a liberarle (sin excitar y sin grandes felicitaciones) y le daremos un paseo bien merecido. Este tipo de cosas construyen perros equilibrados y no enseñarle a sentarse a cambio de un trozo de salchicha.

Pero volvamos a los casos en los que ya tenemos que corregir. Creo que son conductas perfectamente corregibles.  En realidad son comportamientos derivados del trato que se dispensa al perro y como tal, se soluciona cambiando la manera de relacionarnos. Suelen ser exigentes los perros de dueños sobreprotectores, que están demasiado “pendientes” de las supuestas necesidades de su perro. Si lo que queremos es romper el esquema de comportamiento interiorizado por el perro tendremos que evitar que el resultado obtenido sea el que el perro espera. Un esquema de conducta frecuente sería aquel en el que el perro ladra para solucionar un “problema” (quiere que le soltemos, quiere salir, quiere entrar, quiere que juguemos, quiere comer….) y se ha reforzado con la experiencia (y conseguir lo que desea)

¿Y como hacemos para conseguir que el resultado no sea el esperado por el perro?. Aquí ya entramos en la técnica, que deberá adaptarse a cada situación concreta. Nuestra primera opción podría ser dejar que la conducta (el ladrido) se extinga a base de ignorarlo y de que el perro no alcance su objetivo. Esta técnica tiene algunas limitaciones. En primer lugar, no siempre es asumible (dejar ladrar a un perro que está molestando a los vecionos o asustando a las personas). y en segundo lugar, no siempre es efectiva. La razón de que no sea efectiva nos lo dicen los psicólogos del aprendizaje que han estudiado los efectos en la conducta del “refuerzo variable”. Un refuerzo variable es aquel que aparece en ocasiones. Traduciendo, el perro ladra siempre, pero solo a veces obtiene el resultado que espera. En estos casos la conducta se reforzará y se interiorizará con más intensidad que si la conducta fuera reforzada en todas las ocasiones. Y seguiremos reforzando, dicen los científicos, con una sola vez que se refuerce de cada 70 experiencias. Podemos entender así por qué resulta tan complicado extinguir conductas que ya están instauradas. No siempre podemos controlar la percepción que tiene el perro de los resultados que tienen sus conductas. Si paramos un momento a hablar con alguien, el perro ladra exigiendo seguir, y seguimos porque solo habíamos parado a saludar un momento, pues la percepción del perro es que el ladrido ha tenido éxito. Aunque el perro no hubiera conseguido su objetivo las 69 veces anteriores, con una sola asociación positiva entre el ladrido y el resultado que espera volvemos a la casilla de salida.

Por lo tanto, llegamos a la otra opción que tenemos: cambiar el resultado positivo que el perro espera por otro negativo. Tendremos que adaptarnos a cada situación concreta y seremos más efectivos si el resultado negativo está relacionado con lo esperado, pero a la inversa. Os pongo un ejemplo que utilizo mucho en los testajes de instinto con los perros que ladran a las ovejas (normalmente es su forma insegura de exigir a las ovejas que se muevan, pero no es la manera en que un Border Collie debería comportarse). Lo primero que hago es poner una correa de 10 metros al perro y meterle a un redil circular de unos 25 metros de diámetro con 4 o 5 ovejas. Si el perro ladra cojo rápidamente la correa y le acerco a las ovejas. Su inseguridad (miedo) hace el resto, y pronto comprende que ladrar no es buena idea (no se mueven las ovejas y encima me acercan).  Simplemente estamos rompiendo el esquema del perro y a partir de ahí podremos continuar enseñando otras conductas más efectivas para conseguir lo que buscaba (debe entender que solo cuando se acerca a las ovejas con determinada aptitud y en determinado ángulo estas se moveran….que es lo que deseaba)

Pongo otro ejemplo: estamos sentados en una terraza y sé que mi perro ladra (su objetivo es que nos levantemos y sigamos el paseo o simplemente le hagamos caso), lo que yo hago es pisar su correa a muy pocos centímetros del perro, de modo que provoco una postura incómoda (tumbado cuando no quiere tumbarse). Le mantengo unos segundos y levanto el pie para que el perro pueda incorporarse (puede sentarse o estar de pie…..me da igual) y valorar lo que ha pasado. Si vuelve a ladrar procedo del mismo modo (pisando correa y obligando la postura del perro). Todo esto lo hago sin decir ni media palabra (todo lo que diga interferirá en el aprendizaje que quiero asociar: si ladras te piso la correa). Un Border Collie va a llegar muy pronto a la conclusión de que ladrar no es buena idea en esa situación.

Otro ejemplo con una conducta diferente: muchos perros saltan hacia las personas exigiendo caricias y atención (mis perros lo hacen conmigo a veces y es algo que no me molesta…..por cierto). Una forma de “solucionar” esta conducta es cogiendo las patas del perro que nos salta y mantenerle así cogido hasta que la postura se convierte en molestia y trata de soltarse. Mantenerle unos segundos más y soltar. Se trata, una vez más, de convertir lo agradable (que busca el perro) en desagradable.

Problema frecuente: el tipo de dueño que ha generado el comportamiento indeseado (consintiendo al perro)  puede que sea incapaz de generar esa incomodidad o resultado negativo que os estoy proponiendo para romper los esquemas al perro.  Este es un problema que yo no puedo solucionar. Más allá de intentar convencer a alguien de que un perro equilibrado va a gozar de mejor calidad de vida, cada persona es diferente y me gusta respetar las ideas de todos.  Los consejos que os doy son los que a mi me funcionan, pero no está nadie obligado a aceptarlos.

Una respuesta a “Perros exigentes”

  1. Buenos días, como siempre que te leo, compruebo que tus artículos son perfectos para mejorar la educación de mi Border Collie. Mi perra muerde la correa cuando me paro a hablar y, como bien dices, piso la correa para que se siente y noto que la conducta de morder la correa está disminuyendo. Muchas gracias por tus consejos!

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