Lo que tienes que saber sobre el miedo en los perros

Esta entrada es aplicable a cualqueir raza de perro, pero es cierto que en el Border  Collie son bastante frecuentes los problemas relacionados con el miedo o la inseguridad debido a su carácter de perro sensible y a que su socialización es más complicada que en otras razas.

Lo primero que hemos de entender es que el miedo es una emoción natural y necesaria. El miedo adaptativo (el que es justificado) ayuda a todos los animales a sobrevivir y a escapar de los peligros.

Segunda idea. Las emociones “mandan” en la conducta. Si un perro tiene miedo lo prioritario para él será solucionar ese miedo. La emoción puede tener grados; desde una ligera perturbación hasta un rapto emocional. En sus grados más altos la conducta estará dirigida completamente por la emoción y el perro no podrá utilizar su sistema cognitivo. En sus grados más bajos la conducta se verá influida por la emoción, aunque no llegue a ser controlada del todo (el perro puede pensar, tomar decisione, escuchar “ayudas”…….en estos grados se tenderá a llevar a cabo la terapia)

También es importante que sepamos que la huida es la salida más natural del miedo, pero que también pueden darse bloqueos o conductas agresivas y de lucha, dependiendo de las circunstancias, de los aprendizajes y experiencias anteriores o de las características individuales de cada animal.

Más factores a considerar. La “infancia” del perro es muy corta y tienen una “ventanta de oportunidad” pequeña para habituarse a los estímulos con los que va a convivir. Cuando el perro es un cachorro su instinto exploratorio y curiosidad hacen que puedan investigar y adaptarse a los estímulos que se les presentan. El miedo no está presente aún. Muchos dueños piensan que sus cachorros son muy “valientes” porque hacen tal o cual cosa, pero en realidad los cachorros son simplemente “ignorantes” del peligro. La ventana de oportunidad más importante para los cachorros va de la semana 7 a la 12. No es que después no puedan habituarse a cosas, pero les costará más e irán cargando cada vez con mayor grado de miedo e inseguridad a superar.

El sistema funciona muy bien en la naturaleza, donde los estímulos son limitados y repetitivos. Pensemos en un cachorro de lobo. En sus primeros meses explorará su entorno y se habituará a los estímulos que le acompañarán durante toda su vida. En su fase adulta se alejará de cualquier estímulo desconocido al que no esté habituado. Esto le mantendrá con vida y alejado del peligro.

En nuestra sociedad el número de estímulos con los que convive un perro es infinitamente mayor y, además, solemos ignorar las etapas de crecimiento y, por ejemplo, podemos dejar a un cachorro sin salir a la calle hasta los 3 meses o más por miedo a que enferme, generando problemas conductuales graves que arrastrará de por vida.

Más variables a tener en cuenta. Cada perro tiene una “elasticidad” característica. Esta cualidad se refiere al tiempo que un individuo necesita para superar un estímulo aversivo. Más llanamente: desde que se asusta tu perro, ¿cuanto tiempo necesita para que se le pase el susto?. No todos los perros son igual de elásticos. Algunos perros superan la contrariedad de un modo casi instantáneo (cualidad muy aprecida en adiestramiento) y otros perros gestionan el miedo de un modo mucho más lento. Estaríamos hablando de que si tu perro gestiona los sustos en 15 minutos, ese sería el tiempo que deberias mantener la exposición al objeto de miedo en cuestión. Solo podríamos alejarnos del objeto de miedo cuando el perro haya procesado el estímulo y comprobado su carácter inofensivo. De no hacerlo así (si el perro es alejado del objeto de miedo antes de que lo haya gestionado) el perro se va con el susto y reaccionará de manera miedosa en la siguiente ocasión en que se encuentre el estimulo.

Y no hemos acabado con las variables. Los perros piensan en imágenes, por lo que les cuesta generalizar. Cada experiencia con un objeto de miedo concreto es una imagen. Necesitan acumular un gran número de experiencias (imágenes) con respecto a un objeto de miedo antes de llegar a la conclusión de “este estímulo no es peligroso y por lo tanto no le tengo miedo”. Nosotros generalizamos mejor porque usamos el lenguaje para pensar.

Casi termino. Existen miedos “biológicamente preparados”. Igual que entre las personas es más habitual temer a arañas y serpientes que a sillas y mesas, en los perros es más habitual temer a otros perros y personas desconocidas que a otros estímulos.

Bueno…..no sigo, aunque podríamos hablar de habituación versus sensibilización, la propagación de la emoción dentro de los grupos sociales y bastantes más factores relacionados, pero con lo que llevo escrito, ¿aún nos extraña que haya tantos perros con problemas por miedo?.

Miralo así. Muchos perros no tienen una estimulación suficiente entre la semana 7 y la 12, que es la ventana de oportunidad más importante para habituarse a su entorno, suelen ir atados y con la salida natural del miedo (huir) bloqueada, casi ningún dueño toma en cuenta la elasticidad de su perro a la hora de presentarle un nuevo estímulo, ignoramos aprendizajes que acaban formando esquemas de comportamiento (por ejemplo: un perro que ladra cuando tiene miedo y aplica este esquema cada vez que anticipa el objeto de miedo porque cree que es la conducta idónea para librar un daño futuro)

No tener en cuenta la naturaleza del miedo, las características de nuestro perro, los aprendizajes que este va haciendo (con la inconsciencia del dueño)…..degeneran en ansiedades (miedo sin objeto de miedo presente), fobias y miedos desadaptativos (miedo infundado y conductas ineficientes).

El diseño de terapias para perros miedosos deberá tomar en cuenta en su planteamiento todas estas variables y algunas más. Cada caso será diferente y deberemos adaptar las pautas. No obstante, en el próximo post iremos a lo práctico y daremos algunos consejos para ayudar a esas personas que están tratando de ayudar a un perro miedos.

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