¿Es tu perro “bilingüe”?

Frecuentemente, cuando la gente se acerca por el club de pastoreo por primera vez, les explico que en nuestra disciplina (el pastoreo) hablamos con el perro en un “idioma” distinto al que está acostumbrado. Mientras que en la mayoría de especialidades (y a la mayoría de perros en su dia a dia) se le dice todo el tiempo lo que tiene que hacer, en pastoreo les decimos más lo que no tienen que hacer. Uno, por intuición y por experiencia, se da cuenta de que la capacidad del perro para “hacer” y  para “dejar de hacer”, van por caminos diferentes (como si fueran capacidades distintas)

Hace tiempo leia este artículo (está en inglés) en el que una entrenadora americana explica por qué dejó de mandar cachorros a socializar con familias (en teoría para que el cachorro se habituase a entornos variados). La razón es que cuando ella los recuperaba en torno al año de edad, para inciar su adiestramiento en pastoreo, le llevaba mucho tiempo conseguir que el perro aceptara las correcciones de manera adecuada (el “dejar de hacer”).

Muchos de los perros que vienen a los testajes no “aguantan” la corrección o que les pongamos un solo límite. Antes de entrar con las ovejas explicamos que perseguir y morder ovejas son líneas rojas. Cuando el perro emite este tipo de conducta nos interponemos entre ellos y la oveja agitando un trapo, un látigo, un palo, una botella, abriendo los brazos…… con el objetivo de frenar (inhibir) esa conducta. Si el perro “acepta” la corrección buscará otra forma de acceso a las ovejas (su objetivo) y tomará cierta distancia y cuidado, con lo que le podremos dejar “via libre” de nuevo para que pruebe otro tipo de acercamiento a las ovejas….y así, en un juego de caliente o frio, el perro va entendiendo que hay conductas que nos gustan y que permitimos y otras que no vamos a tolerar. Pero, por desgracia, muchos perros no aceptan el “trato” que proponemos y prefieren dejar de intentarlo (Inhiben conducta, se van con sus dueños, olisquean en plan disimulo….). Normalmente son perros con pocos o ningún límite y que no saben gestionar que se les impida hacer lo que quieren.

Me gusta mucho leer y seguir el trabajo de Carlos Alfonso López García de EDUCAN. Es de esas personas que aporta e inspira. Creo que el mundo del adiestramiento canino en España le debe mucho por su inquietud, su conocimiento y su manera de tirar de todos hacia adelante, siempre a la vanguardia, traduciendo y compartiendo con nosotros lo que la ciencia del comportamiento, la neuroimagen o la psicología pueda aportar de valor para los entrenadores de perros.

En su libro Tu perro piensa y te quiere, encontramos la explicación científica a lo que yo me encuentro frecuentemente en los testajes. La neuroimagen ha demostrado que los recursos (neuronas) que se activan en el cerebro para inhibir una conducta son distintos a los que se usan para aprenderla o ejecutarla cuando está aprendida. Es decir, los circuitos del “hacer” y del “dejar de hacer” son diferentes (están separados).

Siguiente idea. El cerebro viene de serie con unas características y capacidades innatas. El aprendizaje y la experiencia fortalecen aquellas funciones más útiles para el perro (desde el punto de vista adaptativo) y se van desechando los recursos no utilizados. Además, las funciones básicas presentes desde el nacimiento se van desarrollando y “conectando” con otras funciones, creando redes neuronales complejas que serán tanto más eficientes cuanto más desarrolladas, interconectadas y adaptativas sean para las situaciones concretas que el perro debe gestionar. Como propietarios o entrenadores, debemos tener en cuenta que un perro equilibrado será el que haya desarrollado sus capacidades (sus redes neuronales innatas) e interconectado unas con otras de modo que puedan trabajar sinérgicamente (por ejemplo: hay una red neuronal innata que viene prefijada para dar respuesta en situaciones de miedo, pero a través de la experiencia y el aprendizaje, el perro puede integrarla con otras y dar respuestas más reguladas y adaptativas a distintas situaciones)

Las redes neuronales innatas (que gestionan la emoción, la cognición, la gestión de estímulos positivos y negativos…..y el hacer/dejar de hacer) se van desarrollando e interconectando. Las que no se usan se irán perdiendo (literalmente). Hablando de las que nos ocupan hoy, necesitaremos un desarrollo suficiente de las redes neuronales responsables del “dejar de hacer” y que se conecten con las de “hacer”.

Si lo pensamos, la mayoría de situaciones “reales” de la vida cotidiana necesitan la inhibición de algunas conductas y que se activen otras. Los entrenamientos o tratos con el perro que evitan el desarrollo de estas redes de “dejar de hacer” provocarán perros con poca o nula resistencia al estrés y la frustración, además de tendentes a la sobreactividad, excitación y otros problemas derivados de esa falta de inhibicion conductual.

Tengo muy claro (clarísimo) que el pastoreo es muy beneficioso para los perros (siempre digo que cuando conoces la disciplina comprendes perfectamente de donde vienen las extraordinarias cualidades del Border Collie). Una de las razones por las que es tan beneficioso es que conlleva un desarrollo paralelo de las redes neuronales responsables del “hacer” y del “dejar de hacer”. Es una disciplina con límites marcados, entre otras cosas, por el respeto a las ovejas, en la que el perro está emocionado pero pensando, concentrado en las ovejas pero escuchando al guia, emitiendo unas conductas e inhibiendo otras……

Pero ¿y los perros que no practican pastoreo?. Pues es responsabilidad del propietario/entrenador aportarle las experiencias y aprendizajes necesarios para que se produzca este desarrollo completo y armónico de todas las redes neuronales. En mis protocolos de pautas yo siempre introduzco algunas que implican el desarrollo de estas redes del “dejar de hacer”. Poner limites en casa (por ejemplo, no dejar que el perro entre en alguna habitación concreta nunca) es una manera, hacer que duerma en trasportin es otra, no dejar que mordisquee las manos, no dejar (corregir) que ladre en el jardín o al ruido del ascensor…….todos estos límites desarrollan esa capacidad del perro para “dejar de hacer” y, con el tiempo y la experiencia ambas redes (las del “hacer” y “dejar de hacer”) se irán uniendo y “traduciendo” en ese perro equilibrado que buscamos y que sabe adaptarse a cada situación.

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