El cachorro a la cocina

Quien dice a la cocina dice al baño, a la terraza, al parque de cachorros o a la habitación de invitados. Me refiero a que el cachorro, hasta conocer las normas de la casa, no debe tener acceso libre a todos lados, aunque nuestra idea de futuro sea que el perro acceda a toda la casa. A mi me gusta la cocina más que otros lugares porque, aunque el cachorro esté restringido, en ella se hace basatante vida y se interactúa con él mucho.

¿Por qué este consejo?. Por varias razones:

1. Vamos a prevenir futuros problemas conductuales. ¿Por qué nos asombra que el cachorro rompa libros, muerda cables o ensucie en la alfombra?. Si dejamos al cachorro solo por la casa él se encargará de buscar entretenimiento. Algunas de estas conductas pueden desaparecer con el tiempo (tras unos pocos libros rotos) y otros pueden fijarse como malas costumbres que costará extinguir.

2. Podemos controlar mejor el entorono. En un lugar más reducido es más fácil evitar “fallos” como que el perro rompa cosas que no debe, ensucie en lugares que no queremos o duerma en nuestro sofá preferido. Para ello dispondremos la cocina en “modo cachorro” guardando la basura, sin dejar comida en la encimera, cerrando la puerta del fregadero….etc. También es fácil proporcionar los juguetes u objetos con los que queremos se entretenga (los juguetes rellenables son muy adecuados, pero una simple botella pequeña de agua rellena de su pienso y sin el tapón puede ser un gran entretenimiento).

3. Será sencillo enseñarle a usar el trasportin, puesto que en una cocina “desierta” un trasportin abierto y con un almohadón dentro suponen una gran “tentación”.

4. Te obligas a poner una regla clara y tomar el control. La regla clara es “tu sitio es la cocina y no puedes salir de ella mientras yo no te saque”. Para el perro es clara y fácil de entender y para el dueño es fácil de aplicar (debes limitarte a no dejar salir al perro cuando entras y sales de la cocina). La mayoría de las veces es suficiente con ser constante y no dejar salir al cachorro para que este se rinda, aunque puede haber perros más insistentes que ladren por frustración o que arañen la puerta, esto será motivo de otro post. Cuando el cachorro no intente salir mientras pasamo habremos logrado el objetivo. En otro post trataré la importancia que tiene el control sobre el perro /y que este sienta que lo tenemos) sin utilización de órdenes interpuestas (sentado, tumbado….etc)

5. Prevenimos la ansiedad por separación, que es el trastorno por dependencia que muestran muchos perros de compañía. Para estos animales su dueño es el “centro del universo” y no encuentran otras referencias de seguridad, por lo que, cuando están solos sufren ataques de ansiedad que normalmente tratan de calmar ladrando, rompiendo objetos, orinando….etc. El hecho de que el perro no pueda seguirnos a todas partes (por estar en la cocina) es el mejor modo de prevenir este trastorno tan frecuente. Además, la diferencia entre cuando estamos o no estamos en casa no será tanta.

¿Hasta cuando tiene que estar el perro recluido en la cocina?. Hasta que haya aceptado la situación y se sienta cómodo con ella, es decir, duerme en la cocina tranquilo, no pide salir de la cocina y no intenta salir de ella cuando alguien entra o sale. En la cocina hace su vida y está tranquilo. En ese momento (puede ser que el cachorro tenga 6 meses o más) podremos empezar a sacarlo de la cocina, siempre con nuestra presencia,  para volver a dejarlo en ella mientras duerme o se queda solo en casa.

Con el perro ya más maduro y tranquilo (en torno al año), si queremos ya podemos dejar al perro suelto por la casa aunque no estemos en ella. Si vemos que surge algún problema podemos volver a la pauta anterior.

¿Y que pasa si mi perro ya es adulto y tiene problemas como ansiedad por separación o la manía de romper cosas del salón cuando no estamos en casa?. Pues ya hay que adaptarse a cada caso particular porque un perro adulto con ciertas costumbres no es tan fácil de recluir. No obstante la idea si és esa, aunque hay que conseguirla de un modo progresivo y previa habituación a un trasportin. Se trata de un buen tema para un próximo post.

PD: Casi se me olvida comentar la fotografía que ilustra este post. La he puesto un poco por provocar. Se trata de Gala cuando tenía 3 meses y se dedicaba a chupar los platos del lavavajillas mientras yo lo llenaba. ¿Que os parece?. Para muchos esta conducta puede ser inadmisible, pero para mi no tiene la menor importancia. Ya os he dicho muchas veces: cada familia pone sus normas y el perro se adaptará si somos claros. Hubiera sido tan fácil como meter al  cachorro en el trasportin cada vez que pongo el lavavajillas para que la conducta no se fije si no la deseo. En mi caso Gala va a ser perra pastora y no vivirá en casa, así que no me preocupa su comportamiento con lavavajillas.

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