Como entrenar la llamada en un Border Collie

Siempre digo que la llamada es la orden más importante que debe conocer un perro. Tener una buena llamada permitirá que el perro disfrute mucho más pues podremos confiar en dejarlo suelto en más lugares y situaciones.

La llamada se construye a lo largo del primer año de vida del perro y pasaremos por diferentes fases.

Hay una primera fase (cachorro de hasta 4 o 5 meses) que resulta engañosa, puesto que muchos dueños se confían en lo «obediente» que es el cachorro y lo fácil que viene a la llamada. De hecho, en muchas ocasiones cuando empiezo con este tema en sesión suelen decirme aquello de «eso no nos preocupa…..es muy obediente y suele venir siempre». Bueno……hay que saber una cosa….muchos cachorros de esa edad son todavía «inseguros» y necesitan lo que llamamos «base segura». Siempre mantendrán un ojo en su dueño o su familia y acudirán raudos a la llamada o a la mínima señal de cambio en el ambiente. Los cachorros a estas edades realizan lo que llamamos «exploración en estrella», que no es otra cosa que unos recorridos de ida y vuelta hacia el dueño mientras curiosean por el lugar.

Esta primera fase hay que aprovecharla para reforzar las aproximaciones hacia nosotros. Utilizaremos un comando de llamada (aquí, ven, here…..que puede ir precedido por su nombre o no, según preferencia). Llamaremos en tono persuasivo y confirmaremos la buena conducta con la palabra «bien» repitiéndola desde el mismo momento en que el perro comienza a caminar hacia nosotros. No termina la acción hasta que el perro hace contacto con nosotros. Cuando llega hasta nosotros le acariciamos y felicitamos, tras lo cual le daremos un comando de liberación (palabra que indica al perro que ha terminado la acción que le hemos pedido y que es libre de seguir con sus cosas…..yo uso el HALE). En otro post explicaremos con más detalle la importancia de esta palabra liberadora.

Hemos dicho que trataremos de reforzar la acción de venir. Felicitar y acariciar al perro es una manera de reforzar y esto lo haremos siempre (el perro es un animal social que valora mucho sentirse integrado y eficiente en su grupo). Dar una chuche al perro también puede ser un refuerzo, pero solo lo utilizaremos un 20% de ocasiones y siempre sin haber enseñado al perro la chuche antes de que llegue (no queremos que el perro venga hasta nosotros por conseguir una chuche…….no queremos perros «egoistas»). Pero hay otra manera de reforzar que es muy importante que tomemos en cuenta: se trata de reforzar con actividades que al perro le gustan. Es decir, trataremos de que el cachorro, tras la llamada, tenga acceso a cosas que le agradan como jugar con otros perros, meterse al agua, buscar chuches con el olfato, correr hasta otro miembro de la familia que está llegando…..etc. Piensa en que estás haciendo un trato con tu perro: «si me escuchas y vienes a mi llamada te dejo hacer eso que tanto te gusta hacer».

Es muy común que los perros no acudan a la llamada por desconfianza. Si lo piensas un poco es normal. Utilizamos muchas veces la llamada para cosas que al perro le desagradan. Por ejemplo, el cachorro ve a unas personas hacia las que quiere correr a «saludar» y le llamamos para ponerle la correa e impedírselo, o está jugando en el parque con otros cachorros y le llamamos para ponerle la correa y llevarle a casa. Un Border Collie necesita muy pocas de estas experiencias para desconfiar de la llamada y, por lo tanto, desoírla.

Te propongo que te pongas en el lugar del perro y pienses desde su punto de vista, así te será más sencillo encontrar el modo de reforzar la llamada con actividades que le agraden. Imagina que ves a lo lejos a otro perro con el que suele jugar, llama a tu perro para felicitarle y soltarle de nuevo para que juegue con su amigo. Otra idea, tira unas chuches en algún cesped mientras tu perro está lejos, luego llámalo y cuando llegue le felicitas y le liberas señalándole el estupendo sitio que has encontrado lleno de chuches. Cuando estés llegando a ese arroyo donde sabes que tanto le gusta meterse llámalo y deja que vaya a darse su baño. Osea…..llama a tu perro para cosas buenas desde su punto de vista.

¿Que tal hasta ahora?, ¿lo ves sencillo?, ¿que puede fallar?……..pues, aunque la teoría es muy bonita, pueden fallar muchas cosas. Puede que el perro no llegue a hacer contacto contigo cuando lo llamas (muchos perros se quedan a unos pocos metros sin llegar a contactar……lo cual denota desconfianza), puede que directamente no acuda porque está distraido con algo, puede que se adelante a tu intención y realice su «actividad favorita» sin pasar por tu llamada. Bueno…..pueden pasar muchas cosas que desbaratan la teoría.

Por eso, hasta que está fijada bien la llamada yo me sirvo de una correa de 10 metros que le pongo al cachorro y que este llevará a la rastra durante el paseo (obviamente, no en todos los sitios podré usar una correa tan larga…….pero procuraré llevarlo a lugares tranquilos donde poder usarla o utilizaré una más corta si es preciso). La correa larga sirve para que no haya fallos, dudas ni «negociaciones» con el cachorro. Se le llama e inmediatamente empezamos a tirar de la correa mientras felicitamos al cachorro por venir. Llegará hasta nosotros (que remedio le queda) y le felicitaremos como si hubiera venido sin ayuda para, a continuación, liberarlo y dejarle seguir con lo que estaba haciendo o indicarle alguna de esas «actividades favoritas» de las que hablábamos.

Bueno……si todo va bien el cachorro crece sin malos aprendizajes que luego son complicados de cambiar. El perro desde cachorro ha venido «siempre» a la llamada (no conoce otra forma de comportarse), confía en nosotros y relaciona la llamada con cosas buenas. Si esto lo vamos haciendo así ya tendremos gran parte del camino andado para tener una llamada estupenda.

Lógicamente la correa tendrá que «desaparecer». Yo no tengo una edad fija para quitar esta ayuda…..simplemente me voy fijando en el ritmo de aprendizaje del cachorro y la quito cuando ya no la necesito.

Aunque me tienta terminar aquí el post y quedarme con todo lo bonito….como ya tengo una edad y cada vez me importa menos el «que dirán» seguiré adelante para adentrarme en la parte un poco más fea…..pero que, para mi, es importante y positiva para el cachorro.

Suele llegar otra etapa en la que el cachorro se vuelve más «revelde». Si tenemos un perro bien socializado, con iniciativa, seguro….que es lo deseable, puede que en torno a los 9 meses o así empiece a tener nuevas inquietudes, vaya cogiendo más distancia de nosotros en el paseo y empiece a «fallar» en algunas llamadas.

Contaré como lo hago yo. De nuevo uso  la correa como herramienta para ponérsela a la rastra (unos 10 metros) y busco situaciones en las que pueda ser probable que el perro falle (yo me sirvo mucho de las ovejas)…..entonces, con el perro distraido o siguiendo alguno de sus instintos le llamo. Con el trabajo anterior que ya he descrito considero que el perro sabe perfectamente que le estoy llamando (esto es imprescindible) entonces, ante su desatención reacciono pisando la correa y recorriéndola hacia él (la voy pisando) a la vez que utilizo un comando aversivo (yo uso el MAL)…..es necesario llegar hasta la altura del perro con este comando en tono «amenazante» y tenemos que ver como el perro se afecta (se asusta…..para que nos entendamos). En este punto liberamos al perro con el comando de liberación y lo dejamos (seguimos nuestro camino con indiferencia hacia el perro). A los pocos minutos volvemos a llamar y si todo va bien el perro vendrá, con lo que felicitaremos y liberaremos como siempre.  En resumen, en esta fase le indicamos al perro que la llamada es obligatoria. El grado de la «ragañina» tiene que adaptarse a la sensibilidad del perro. Si el perro entiende el motivo de la reprimenda no tendrá mayor problema (ni psicológico ni de ningún tipo) estará encantado de conocer la norma y complacernos. Y nosotros, que queremos a nuestro perro, estaremos encantados de darle lo mejor (con las ovejas, que es lo que más les gusta a mis perros, el trato que yo hago es el siguiente: «si me escuchas y me atiendes te dejo trabajar con las ovejas»).

Por último una aclaración. Como decía, al principio es importante que el perro no asocie la llamada con «malos rollos» (fin del paseo, evitar que me divierta…..etc). Por este motivo en la primera fase hay que intentar no llamar al perro para cosas que, a lo mejor, no le agradan. Utilizaremos la correa para tomarla y llevarnos al perro si lo necesitamos (por ejemplo, para acabar el paseo) sin necesidad de «gastar» una llamada y arriesgarnos a una mala asociación. Evidentemente con el paso del tiempo y la maduración del perro será innecesario tener esta precaución pues el perro vendrá con confianza en su dueño siempre…..y sabrá que todo lo que propone el dueño (ya sea subir al coche, meterse en el trasportin, volver a casa, salir a correr, o recibir una caricia….) siempre es lo adecuado y «guay».

Un saludo

Juan Carlos Aparicio

 

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